Hoy se ha publicado en el periodico La Verdad una entrevista realizada durante el pasado mes de diciembre, en la que contestaba preguntas sobre la actualidad de Internet. En dicha entrevista hacía especial hincapie en el maltrato que sufre la usabilidad de las aplicaciones hoy en día, y por extensión, el usuario que las utiliza.
Tanto en el ámbito de Internet como de las aplicaciones corporativas falta prestar más atención al usuario final de la aplicación, aunque en muchos casos sea complicado.
Todos los que nos dedicamos al mundo del desarrollo de software profesional hemos escuchado más de una vez frases como
“esto tiene que estar para mañana”
sin que se conozca realmente el alcance del trabajo, o
“plantea el diseño sobre la marcha, como a ti más te guste”
cuando la persona que va a realizar dicha tarea no está cualificada para ello.
También sabemos que en proyectos con gran carga de interfaz nadie suele pensar de antemano en el usuario, pero sí una vez realizado el trabajo todo el mundo opina sobre “los colores”.
Todos estos aspectos negativos entorno al desarrollo, influyen tanto en la calidad funcional como en la calidad de la interfaz final, siendo más dificil finalmente replantear dicha interfaz que resolver bugs funcionales de la aplicación. Esto suele desprender productos que finalmente “funcionan” pero que mantienen una interfaz de usuario complicada, que nunca será reparada o, peor aún, cambiará continuamente intentando adaptarse a un usuario al que nunca se tuvo en cuenta.